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Ya es hora de ponerle freno al manejo agresivo

No es difícil encontrar ejemplos de manejo agresivo en nuestras calles. Lo vemos a diario: el que corre, el que maneja distraído, el que se pega al auto que va delante, el que cambia frecuentemente de carril, el que se pasa la luz roja. Los conductores agresivos crean una atmósfera de terror en las carreteras.

En Estados Unidos ocurren aproximadamente 6.335.000 choques cada año.* No se sabe exactamente cuántos de éstos son causados por manejar agresivamente. Se estima que el número es sustancial, si se toma en cuenta la cantidad de infracciones cometidas por los conductores de vehículos involucrados en estos choques, consignadas por las autoridades como factores contribuyentes a los mismos. Al focalizar los esfuerzos de las agencias gubernamentales y la atención de los medios de comunicación en infracciones asociadas comúnmente con el manejo agresivo, y al fomentar el cumplimiento de las leyes de tránsito en general, se puede reducir el número de choques y de lesionados cada año.

La congestión de tráfico en las carreteras está considerada como un factor que exacerba comportamientos de manejo agresivo. A medida que el número de conductores licenciados y vehículos registrados aumenta, esta congestión a menudo hace que los conductores se sientan frustrados. Esto, a su vez, desafortunadamente lleva a un estilo de manejo más agresivo y de alto riesgo.

Los conductores agresivos crean un ambiente inseguro con su falta de consideración. Estos conductores con frecuencia cometen infracciones tales como manejar excediendo el límite de velocidad, irrespetar la distancia entre vehículos, cambiar de carril errática e insensatamente y sin la señalización adecuada, y desobedecer las señales de tránsito. Debido a este comportamiento, cientos de personas mueren y miles resultan heridas cada año. Además, los daños materiales suman millones de dólares. Todo esto aumenta el problema de las peligrosas condiciones de manejo y las acciones criminales relacionadas con el manejo agresivo. Para enfrentar estos problemas adecuadamente, se necesita un esfuerzo sostenido por parte de las autoridades para hacer cumplir la ley, acompañado de una intensiva campaña para generar conciencia sobre el problema en la población general.

En un estado de ánimo agresivo, los conductores no piensan en los seres humanos que ocupan los otros automóviles, quienes, por cierto, podrían ser sus amigos, vecinos, colegas o familiares. Es tiempo de que los conductores agresivos comiencen a tomar conciencia de los vehículos a su alrededor y de lo que éstos representan. Los mismos conductores agresivos o sus seres queridos pueden resultar heridos como consecuencia de sus actos.

* National Highway Traffic Safety Administration, “Datos sobre seguridad de tránsito 1998”, Departamento de Transporte de los Estados Unidos, Octubre 1999.

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