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EDITORIAL

Póngale freno al manejo agresivo
(AUTOR)

Puede suceder en un instante. Usted está manejando por una calle tranquila, calmado y concentrado, cuando un auto aparece de pronto por detrás, llenando su espejo retrovisor y haciendo señales con las luces impacientemente. Quizá usted logra cambiar de carril, permitiendo al conductor que lo está atormentando pasar velozmente. Quizá usted deba soportar bocinazos o gestos obscenos. De cualquier manera, su concentración se ve comprometida y su buen ánimo se arruina. Es usted es una víctima del manejo agresivo.

En una encuesta reciente, auspiciada por la Administración Nacional de Seguridad del Tránsito en las Carreteras* (National Highway Traffic Safety Administration o NHTSA, por sus siglas en inglés), la mayoría de los conductores estadounidenses dice que consideran al manejo agresivo como una gran amenaza a su seguridad personal y a la de sus familias. Sus miedos son fundados. Se estima que los conductores que manejan peligrosamente cerca del vehículo de adelante, conducen demasiado rápido, no respetan las luces rojas y cambian constantemente de carril sin señalizar, contribuyen significativamente a los más de seis millones de choques que ocurren en los Estados Unidos cada año.* Y cuando el manejo agresivo se transforma en furia al volante, es decir, cuando un conductor ataca a otro con el automóvil o con un arma, las consecuencias son casi siempre trágicas.

Las comunidades pueden y deben tomar medidas para reducir la agresión al volante y devolver la seguridad y las buenas maneras a nuestras carreteras. Arizona recientemente adoptó un estatuto en relación a este tema, que implicó una multa de varios cientos de dólares para un conductor, ocho puntos descontados de su licencia y la obligación de asistir a clases de manejo. Al apoyar los esfuerzos para hacer cumplir las leyes, aumentar las multas y otras penalidades a los infractores, y recalcar a los ciudadanos la importancia de adoptar mejores hábitos de manejo, líderes comunitarios pueden difundir el mensaje de que, sencillamente, no toleraremos este peligroso comportamiento.

Todos debemos ser muy firmes cuando se trata de protegernos o proteger a nuestros seres queridos de la insensatez de conductores agresivos. Usemos nuestros recursos municipales, apoyemos a las agencias gubernamentales que hacen cumplir la ley, difundamos el mensaje en nuestros círculos sociales y laborales, y rescatemos nuestras carreteras.

* Nota: nueva traducción

* National Highway Traffic Safety Administration, Datos sobre seguridad de tránsito 1998, Departamento de Transporte de los Estados Unidos, Octubre 1999.

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